Tus compradores ven el avance de la obra, sus trámites y sus documentos cuando quieren. Sin llamarte, sin pedirte otra vez el mismo PDF, y cada uno en su idioma.
Desde 79 €/mes · 30 días gratis · Sin permanencia
«¿Se sabe algo de la licencia de primera ocupación?» Es la tercera vez este mes, y la respuesta sigue siendo la misma.
El contrato que ya mandaste en marzo, que no encuentra, y que vuelves a buscar en el correo mientras él espera.
Por cada vivienda vendida de la promoción. Eso no es una llamada: es media semana de tu equipo comercial.
Importas las viviendas desde el Excel que ya usas. Los trece trámites de una obra nueva vienen creados de serie: no hay que configurar nada.
Con su correo y su idioma. Entra por un enlace: sin contraseña que recordar, sin aplicación que instalar, sin registro que explicarle por teléfono.
Cada vez que cambias algo —una fase, un trámite, un documento— le llega un aviso con lo suyo y solo lo suyo. Tú actualizas una vez; se enteran todos.
Una sola pantalla, hecha para alguien que ha comprado una casa y no sabe qué es un libro del edificio. Ve lo suyo y nada más: ni las otras viviendas, ni tus márgenes, ni tus trámites internos.
Cimentación, estructura, cubierta, acabados. Con el porcentaje que marcas tú, no uno inventado por una fecha de calendario.
Solo los que le incumben, con su estado y su fecha. Los internos se quedan donde tienen que quedarse: dentro.
Contrato, planos, memoria de calidades. Descargables cuando quiera, que es justo cuando tú no estás delante del ordenador.
Las que subes cuando visitas la promoción. Es lo que más se mira y lo que más llamadas ahorra.
Das de alta a un británico en inglés y todo lo suyo sale en inglés: la pantalla que abre y los avisos que recibe. Tú sigues trabajando en castellano y no traduces nada.
Doscientas viviendas en un minuto, con revisión antes de confirmar.
Cambias cinco cosas seguidas y le llega un correo, no cinco.
Cada una con sus fases, sus trámites y sus compradores.
Se paga por promotora, no por comprador: da igual que la promoción tenga doce viviendas o doscientas. El precio final depende de cuántas promociones lleves a la vez, y eso lo vemos en diez minutos.
Media hora, con una promoción tuya de verdad delante. Sales sabiendo qué verían tus compradores mañana y cuánto te costaría.
HablemosO escríbenos a info@buildyo.esNo exactamente. Un ERP inmobiliario gestiona tu empresa por dentro: contabilidad, costes de obra, proveedores. Buildyo gestiona la relación con el comprador desde que firma hasta que le entregas las llaves. Conviven bien, y si ya tienes un ERP no hace falta que lo cambies.
No. Reciben un correo con un enlace y entran. No hay aplicación, ni registro, ni contraseña que puedan olvidar y acabe siendo otra llamada para ti.
Una tarde. La parte lenta es reunir los documentos que quieras publicar; las viviendas entran desde tu Excel y los trámites vienen hechos.
Son tuyos. Cada comprador solo puede ver su vivienda, y ni siquiera sabe que hay otras. Los servidores están en la Unión Europea.
Sigue llamándote, como hasta ahora. Buildyo no obliga a nadie: quita las llamadas de los que sí lo usan, que en la práctica son casi todos porque no hay nada que aprender.
Sí. Se monta una promoción tuya de verdad, con sus viviendas y sus trámites, y la ves funcionando antes de firmar nada.
Cuéntanos qué promoción llevas entre manos y te enseñamos qué verían tus compradores. Sin presentación de cuarenta diapositivas.